Un destino en tus manos.
Mikel acompañó a Yanira a casa pero a medio camino el vagabundo se fijó que Yanira tampoco tenía dos sombras.
—¿Tú tampoco tienes miedo?
—¿Miedo? ¿A qué? — se extrañó Yanira.
Entonces, se quedaron hablando con él vagabundo y este les explico que esto ocurría cada vez que algún grupo de inmigrantes escapaba de su país.
Mikel estaba nervioso, muy nervioso, tanto que le temblaban las piernas.
—Tranquilo — le dijo el vagabundo — yo he viajado mucho y no tienes nada que temer.
Mikel empezó a pensar que no pasaba nada, que los únicos que tenían miedo eran los que no entienden de culturas.
—No le contéis a nadie que os he explicado esto — les dijo el vagabundo, por miedo a que le dijeran nada.
Pero al de unos días ya lo sabia todo el mundo era como un secreto a voces. La gente ya no se refugiaba en casa, ni tampoco tenia miedo. Ahora todo el mundo estaba a gusto.


Zabaldu
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